El naturalismo en la novela

Francisco Blanco García

Podríamos considerar el naturalismo contemporáneo como conjunción de dos elementos afines: la negación pesimista en el fondo, y la desnudez absoluta en las formas. Cuidando ante todo de hacer filosofía, y estableciendo por base el determinismo radical, la transmisión patológica, hereditaria e inconsciente del vicio, estudia la vida con la indiferencia del anatómico que analiza un cadáver, reputando los idealismos de la virtud, del sacrificio y la religión como fantasmagoría y cuento pueril, indignos de figurar en el arte verdadero, que se nutre sólo de la realidad. Pese a quien pese, tales son la teoría y la práctica de Zola, por más que traten de suavizarla algunos de sus discípulos con interpretaciones benignas e infundadas. De ahí los desastrosos efectos de la novela naturalista y el inusitado favor con que la recibieron los adalides del positivismo burgués por un lado, y por otro la clase proletaria, que mira en tales libros canonizadas sus utopías y consagrado el culto de la materia... (Fragmento)