La bienvenida

Henryk Sienkiewicz

Aconteció una vez, en una clara noche de luna, que el sapiente, el gran Krisna, díjose a sí mismo, después de prolongada y profunda meditación:
-Sí; hasta ahora creí que era el hombre la más hermosa criatura de la Tierra, pero me equivoqué... (Fragmento)