Zaratustra, El mito del superhombre filosófico

Santiago Lario Ladrón

En junio de 1865, cuando Nietzsche se debate con la desorientación causada por la crisis religiosa, escribe a su hermana: "¿Buscamos paz, felicidad y sosiego? No. Sólo la verdad, aunque pudiera ofrecérsenos al fin como terrible y repulsiva... Aquí se separan los caminos de los hombres; si aspiras a la paz del alma y a la felicidad, limítate a creer; si quieres ser discípulo de la verdad, investiga." Y en noviembre del mismo año, ya digerida la lectura de "El mundo como voluntad y representación" de Schopenhauer le vuelve a escribir: "sólo hay dos caminos: o se esfuerza uno y se acostumbra a vivir... lo más a ras de tierra posible, y una vez situado así busca riquezas y cultiva los placeres del mundo. O, se hace consciente de lo miserable que es la vida; toma uno nota de que cuanto más queramos gozar de ella, más esclavos suyos somos, renuncia, en consecuencia a los bienes de este mundo y se ejercita en la austeridad." Imbuido de ese pesimismo, durante años se dedica a sus tareas docentes y se refugia en el arte y en especial en la música... (Fragmento)