Las aventuras de un santo

José David Guarín

Lúcido quedaría yo, si como muy bien puede creerlo el señor lector, intento reformar el "Año Cristiano;" la tarea de contar la vida y milagros de algún bienaventurado era buena para otro siglo y otras gentes; en esta época del libre examen y de las dudas, sería muy peligroso querer comulgar con ruedas de molino al más bolonio de los creyentes. Y si quien hace de historiador es un hombre como yo, acreditado ya de cuentero, pues tanto peor; desprevéngase pronto quien por un instante pudo creer en mí alguna santa intención y sígame, si á bien tuviere... (Fragmento)