Allá lejos y hace tiempo

Guillermo Enrique Hudson

No tuve nunca la intención de hacer una autobiografía. Desde que empecé a escribir, en mi madurez, he relatado de tiempo en tiempo algunos incidentes de la infancia, contenidos en varios capítulos de El naturalista del Plata, de Pájaros y hombres, de Aventuras entre los pájaros y de otras obras, así como también en artículos de revistas. Tal material lo habría conservado si me hubiese propuesto hacer un libro como éste.
Cuando, en los últimos años, mis amigos me preguntaban por qué no escribía la historia de mi niñez en las pampas, les respondía siempre que ya había relatado, en los libros antes mencionados, todo lo que valía la pena de contarse. Y realmente así lo creía, pues, cuando una persona trata de recordar enteramente su infancia, se encuentra con que no le es posible. Le pasa como a quien, colocado en una altura para observar el panorama que le rodea, en un día de espesas nubes y sombras, divisa a la distancia, aquí o allá, alguna figura que surge en el paisaje-colina, bosque, torre o cúspide -acariciada y reconocible, merced a un transitorio rayo de sol, mientras lo demás queda en la obscuridad.
Las escenas, personas o sucesos que por un esfuerzo podemos evocar, no se presentan metódicamente. No hay orden ni relación o progresión regular; es decir, no son más que manchas o parches brillantemente iluminados, vívidamente vistos, en medio de un ancho y amortajado paisaje mental... (Fragmento)