La vida errante

Guy de Maupassant

He salido de París y aun de Francia porque acabó por fastidiarme demasiado la torre Eiffel.
No solamente se la veía desde cualquier lado, sino que se la encontraba por todas partes, construida de todas las materias conocidas, expuesta en todos los escaparates, pesadilla inevitable y abrumadora.
Pero no fue ella únicamente lo que me dio un irresistible deseo de vivir solo durante algún tiempo, sino todo lo que se hacía en su derredor, dentro, encima y en las cercanías.
¿Cómo se habrán atrevido los periódicos a hablarnos de arquitectura nueva con motivo de ese armazón metálico? Porque la arquitectura, la menos comprendida y más olvidada de las artes de hoy, es quizá también la más estética, misteriosa y nutrida de ideas.
Ha tenido el privilegio de simbolizar, por decirlo así, a través de los siglos, cada época, y de resumir en un corto número de monumentos típicos, la manera de pensar, de sentir y de soñar de una raza y de una civilización... (Fragmento)