La esfinge y otros poemas de Oscar Wilde

Oscar Wilde

La Esfinge, ese poema «para perversos y curiosos», «ese poema pernicioso», según lord Alfred Douglas, a pesar de que él mismo le señale más adelante «como la obra principal, en verso de Wilde» (la Balada de la cárcel de Reading está escrita post-cárcel), es un poema pulido y retocado, en el que Wilde no dejó el cincel de la mano (como si tallase amorosamente las facetas de una piedra preciosa o como si modelase el cuerpo mórbido y sensual de una diosa imperecedera), pues lo comenzó cuando tenía veintitantos años y lo consideró como terminado cumplidos ya los treinta y ocho. Por eso La Esfinge apareció en 1894, aunque estaba concluida dos o tres años antes. Sobre este poema, en el que Wilde vaga con delectación por el viejo Egipto, a orillas del Nilo, de aguas verdosas y turbulentas, contemplando sus animales enigmáticos y el cielo violeta claro de sus noches, respirando su aire cálido, cargado de aromas y de podredumbres; sobre este poema hay momentos en que nos parece ver cernirse a gran altura el admirable y único Cuervo de Poe... Los poemas siguientes dan a conocer la personalidad poética de Wilde.