Guatimozín, último emperador de Méjico

Gertrudis Gómez de Avellaneda

"Una novela histórica no es exactamente historia, sino algo parecido a la historia, donde los cambios operados en relación con la realidad son válidos siempre que no desvirtúen lo esencial." (Avellaneda.1979:443).

La muerte de Maximiano I colocaba en la frente de Carlos V la corona imperial de la Alemania, y mientras el nuevo César recibía el cetro en Aquisgrán, y la España, presa de la codicia y la arbitrariedad de algunos flamencos, ardía en intestinas disensiones, el genio osado y sagaz de Hernán Cortés, ensanchando los límites de los ya vastos dominios de aquel monarca, lanzábase a sujetar a su trono el inmenso continente de las Indias occidentales.
En vano Diego Velázquez, arrepentido de haberle entregado el mando del ejército, temeroso de su osadía y envidioso de su fortuna, quisiera detenerle en su rápida y victoriosa carrera; en vano también habían conspirado sordamente contra él enemigos subalternos... (Fragmento)