Crónica del reinado de Carlos IX

Prosper Mérimée

Esta novela, escrita en aquel período de exaltación sentimental que supo conducir el arte literario hacia nuevas formas, más en armonía con la verdad y la belleza, tiene toda ella un matiz de universalidad, por encima del tiempo y de los países, que es el reflejo más fiel del espíritu de Próspero Mérimée, sutil, perspicaz y dulcemente burlón.
En la época del romanticismo, un escritor que, sin dejar de ser romántico, sabía sonreír y comprender todas las cosas, no es sorprendente que alcanzase en su arte esa nota de personalidad que hace perdurar los libros, y que las generaciones posteriores al autor los lean con el íntimo encanto que sólo llega a producir lo perfectamente artístico, por ser perfectamente humano. Esta novela, escrita en 1829, es una novela moderna, y en sus páginas, de una maravillosa y elegante amenidad, se advierte un sentimiento comprensivo de la vida, análogo, en ocasiones, al que informa la prodigiosa labor de Anatole France.
El lector va a encontrarse trasladado a una época en que los hombres luchan por dos diferentes ideales religiosos. Se derrama la sangre humana por las ideas fanáticas. Los crímenes más abyectos tienen su justificación por el fin que les determina, pues cada partido se cree en la posesión de la verdad, y todo es lícito para su servicio. Las pasiones en años tan turbulentos no pueden estar ocultas, y las muestra al desnudo el novelista, vistas al través de su temperamento artístico, y su obra produce tal sensación de verismo, que no nos produce duda que los súbditos del penúltimo Valois fuesen como los describe Mérimée.