El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra

Francisco Navarro y Ledesma

Lector, si eres cervantista de oficio o erudito de profesión, te aconsejo que no leas esta obra, donde nada o casi nada nuevo podrás aprender. Pero si te contentas con amar a Cervantes y a la patria llanamente y sin ismos comprometedores, yo te convido a que leas, porque, de seguro, los sucesos te interesarán, cuando no te guste la manera como, según mi humilde posibilidad, los he contado. El poema de la vida de Cervantes requería ser cantado por un gran poeta y no escrito por un pobre gacetero. Verdad y poesía pudieran llamarse estas narraciones si de la verdad descubierta por tantos pacientes y beneméritos investigadores como en estos últimos tiempos han estudiado la vida de Cervantes me hubiera sido asequible sacar la poesía que de los documentos brota y en los hechos resplandece; pero aun cuando no lo he conseguido, confío en que, sabiendo la verdad, contada con buena fe, tú la engalanarás con la poesía que tu amor a Cervantes te inspire, la cual por ser tuya, íntima, callada y falta de aliño literario, te será grata y satisfará tus anhelos.
Los testimonios en que se funda esta narración, donde nada hay fantástico ni siquiera improbable, a mi entender, han sido publicados no hace mucho por el insigne literato don Cristóbal Pérez Pastor y algunos muy curiosos por el meritísimo profesor don Julián Apraiz. Muchas de las noticias referentes a la estancia de Cervantes en Andalucía las debo a la bizarra liberalidad de mi querido amigo el ilustre poeta, crítico e historiador don Francisco Rodríguez Marín. Sirvan estos prestigiosos nombres para acreditar la verdad del libro y por muy feliz me tendré si, al contártela, acierto a avivar en tu ánimo el afecto que todo buen español debe sentir por el Ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra.
(El autor)