El señor secretario

Henryk Sienkiewicz

En la Secretaría de la Casa Consistorial del pueblo de Barania Glowa reinaba el más profundo silencio.
Francisco Burak, labriego ya entrado en años, que a la sazón era alcalde del pueblo, estaba sentado ante la mesa, acodado en ella, borroneando trabajosamente y con meticulosa atención unos renglones, mientras el señor Zolzikiewicz, joven de risueño porvenir, secretario del ayuntamiento, permanecía en pie junto a la ventana, ahuyentando con la mano las moscas, que no cesaban de importunarle... (Fragmento)