El torrero

Henryk Sienkiewicz

El torrero del faro de Aspinwal, situado no muy lejos de Panamá, había desaparecido un día de improviso, sin dejar huella alguna. Como la cosa había sucedido en una noche de temporal, todos convinieron en opinar que una ola había debido de llevarse al infeliz al pasar acaso por el borde extremo del granítico arrecife sobre el cual se eleva la torre. Y vino a dar verisimilitud a tal aserto, el hecho de que al día siguiente no se encontrara por ningún lado el bote, que estaba siempre amarrado en una miniatura de rada, entre dos rocas.
Aquel destino de torrero estaba, por consiguiente, vacante, y era asunto de gran urgencia el proveerlo, pues era el faro aquel de suma importancia, no sólo para el tráfico local, sino también para los buques que salen de Nueva York con rumbo a Panamá... (Fragmento)