Poesías de Heinrich Heine

Heinrich Heine

Destácase en estas fantasías, inspiradas por la majestad lóbrega del Océano en las costas alemanas, uno de los múltiples caracteres de su autor: cierta nostalgia de la antigüedad clásica, del firmamento sereno de Italia y de Grecia, de las ondas azules y transparentes del mar Tirreno y del Archipiélago. Había algo de gentílico en la Musa de Heine como en la de Goethe; figura de una y otra era aquella soñadora Mignon, que bajo el cielo pálido y brumoso de Alemania, recordaba los naranjos floridos y las columnatas de mármol del palacio paternal. Entre las negras oleadas y las espantosas trombas del mar del Norte, se presentan a la imaginación entristecida de nuestro vate los dioses helénicos, descoloridos, mustios, como espectros exánimes de un mundo aniquilado, de una poesía muerta... (Fragmento -Prólogo del traductor)