La paradoja del comediante

Denis Diderot

Pues bien: ya que es fuerza decíroslo, su obra, escrita en un estilo atormentado, hinchado, obscuro, retorcido, está llena de ideas vulgares. Al acabar su lectura, un gran comediante no quedará mejorado, ni uno mediocre dejará de ser menos malo. La Naturaleza es la que da cualidades a la persona: figura, voz, criterio, agudeza. Al estudio de los grandes modelos, al conocimiento del corazón humano, al trato de gentes, al trabajo asiduo, a la experiencia y al hábito del teatro tocan perfeccionar el don de la Naturaleza. El comediante imitador puede llegar a expresarlo todo pasablemente; nada hay que alabar ni corregir en su ejecución... (Fragmento)