El viaje entretenido

Agustín de Rojas Villandrando

Con mal andan los asnos cuando el arriero da gracias a Dios. Con mal va mi libro, cuando yo me acuerdo de ti, vulgacho, que como te conozco, no es razón que te pase en blanco. Dirás tú agora: «¡Válgate Dios por Caballero del milagro!» ¿Libro has compuesto de loas, prosas y versos? Pues ven acá, Rojuelas: las loas, ¿no conoces que son malas y un disparate todas? Porque ya sabes que no tienen más misterio de juntar rábanos, alcaparras, lechugas y falsas riendas, y decirlo con velocidad de lengua (que la tienes buena), y acabóse la historia; que es como juntar dos asnos y un Pedro, que hacen un asno entero. Pues prosa, tú la tienes mala, y cuando valga algo, no para hacer un libro. Pues versos, tú no tienes ciencia; ¡anda, que eres un bárbaro!»
¡Ay, vulgo, vulgo! Si como en esto andas acertado lo anduvieras en todo, mi libro disculpara su yerro, el sabio no me tuviera por loco, tú fueras más discreto, y yo hablara menos temeroso. Mas ¿qué diré de ti? Pero escucha mi disculpa, que luego oirás de tu justicia... (Fragmento, Al vulgo)