Mont-Oriol

Guy de Maupassant

Los primeros bañistas, los madrugadores, ya fuera del agua, se paseaban lentamente, en pareja o solitarios, bajo los grandes árboles, a lo largo del arroyo que descendía de las gargantas del Enval.
Otros llegaban del pueblo y entraban en el balneario con aire presuroso. Era un gran edificio cuya planta baja estaba dedicada a los tratamientos termales, mientras el primer piso servía de casino, café y sala de billar.
Desde que el doctor Bonnefille había descubierto en el fondo del Enval la gran fuente, bautizada por él como fuente Bonnefille, algunos propietarios de la región y de los alrededores, tímidos especuladores, se habían decidido a construir en medio de ese soberbio valle de Auvernia, salvaje y sin embargo alegre, plantado de nogales y castaños gigantes, una amplia residencia multiusos, que sirviese igualmente para la recuperación de la salud y el placer, donde en la planta baja se vendía agua mineral, duchas y baños y un poco más arriba, cervezas, licores y música... (Fragmento)