Como un león

Edgar Allan Poe

El primer acto de mi vida consistió en cogerme la nariz con las dos manos. Mi madre lo vio y me llamó «genio»; mi padre lloró de alegría y me regaló un tratado de Nasología.
Lo conocí bien a fondo antes de que me pusieran pantalones.
Por entonces comencé a vislumbrar cuál era para mí el camino del saber, y muy pronto llegué a comprender que, con tal de que un hombre tuviese una nariz bastante notable, podía, con sólo seguir su dirección, llegar a obtener el señorío de la moda. Pero mi atención no se limitaba solamente a las teorías. (Fragmento)

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