Como Argos en los tiempos heroicos

Jack London

Corría el verano de 1897. En la familia Tarwater había gran revuelo y consternación. El abuelo Tarwater, después de haber estado sumiso y callado durante más de diez años, parecía sublevarse de nuevo. Era entonces la época de la fiebre de Klondike. Cuando el abuelo cantaba, era síntoma indudable de que el acceso febril había comenzado. Sólo sabía una canción, y aún de ésta nada más que tres renglones de la primera estrofa. Y la familia no ignoraba que sentía la antigua comezón en los pies, y en el alma el cosquilleo de la vieja locura cuando, antes con rudo graznido y con cascado falsete ahora rompía a cantar: ...(Fragmento)