Annuchka

Rainer Maríe Rilke

Aquel verano, la señora Blaha, esposa de un pequeño funcionario del ferrocarril de Turnan, Wenceslas Blaha, fue a pasar algunas semanas en su pueblo natal. Era un burgo asaz pobre y banal, situado en la llanura pantanosa de Bohemia, en la región de Nimburg. Cuando la señora Blaha, que a pesar de todo sentíase aún en cierta medida citadina, volvió a ver todas esas casitas miserables, creyóse capaz de una acción caritativa. Entró en casa de una campesina que conocía y sabía que tenía una hija, para proponerle llevarse a la muchacha a su morada en la ciudad, y tomarla a su servicio. Le pagaría un modesto salario y, además, la muchacha gozaría de la ventaja de estar en la ciudad y de aprender allí muchas cosas. (La señora Blaha misma no se daba cuenta muy bien de lo que la joven debía aprender allá). La campesina discutió la proposición con su marido, quien no cesaba de fruncir las cejas y que, para comenzar, se limitó a escupir delante de él a guisa de respuesta. Preguntó por fin:
-Di, pues, ¿es que la dama sabe que Ana es un poco...? (Fragmento)