El oro de Mallorca

Rubén Darío

El barco blanco de la Compañía Isleña Marítima se hallaba anclado cerca del muelle marsellés. El sol del mediodía estaba esquivo en la fresca mañana. Acompañado de un amigo, Benjamín Itaspes fue a bordo, se posesionó de su camarote, entregó su equipaje. Como ya iba a partir, se despidió del amigo y se puso a pasear sobre cubierta... (Fragmento)