Meditaciones

Marco Aurelio

Aprendí de mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.
De la reputación y memoria legadas por mi progenitor: el carácter discreto y viril.
De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.
De mi bisabuelo: el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme servido de buenos maestros en casa, y el haber comprendido que, para tales fines, es preciso gastar con largueza.
(Fragmento)