El crucero del Snark

Jack London

Todo empezó en la piscina de Glen Ellen. Entre nuestros chapuzones nos gustaba tumbarnos en la arena y dejar que nuestra piel respirase el aire cálido y se tostase al sol. Roscoe era un navegante. Yo no sabía demasiado acerca del mar pero era inevitable que hablásemos de barcos. Hablábamos de barcos pequeños y de la gran navegabilidad de estas embarcaciones. Solíamos comentar el viaje de tres años alrededor del mundo realizado por Joshua Slocum a bordo del Spray.
Estábamos seguros de que nos atreveríamos a efectuar la vuelta al mundo en una embarcación pequeña, digamos de unos trece metros de eslora. También estábamos seguros de que disfrutaríamos mucho haciéndolo. Finalmente llegamos a la conclusión de que nada en este mundo nos haría más ilusión que intentar llevarlo a cabo.
Bromeábamos diciendo: «Hagámoslo»... (Fragmento)