Elegías de Duino

Rainer Maríe Rilke

¿Quién me escucharía
entre las cohortes de ángeles, si grito?
Y aún cuando en su propio corazón, de súbito,
me tomara alguno, me aniquilaría su ser más pujante.
Pues, de lo terrible lo bello no es más que ese grado que aún soportamos. Y si lo admiramos
es porque en su calma desdeña destruirnos.
Terrible es todo ángel. Por eso me callo
y de mis oscuros sollozos el clamos ahogo.
¡Ay! ¿De quién podemos valernos? No de ángeles ni de hombres. (Fragmento)