El alma en pena

Ramón de Campoamor

El objeto que me he propuesto al bosquejar esta tragedia, es el de agitar una cuestión que se puede convertir en filosófico-religiosa.
No presento más que una pequeña fase del cuadro que me había propuesto desarrollar, porque para su total desempeño me han faltado fuerzas, solicitud y tiempo. Esto, sin embargo, no destruye la existencia de la idea primordial, pues aunque estuviera engalanada con accesorios más o menos importantes, y el plan hubiese correspondido a la vasta idea que me formé de él en un principio, el fondo siempre hubiera quedado el mismo.
La cuestión está reducida a lo siguiente:
«¿La voluntad, reguladora de nuestros actos físicos y morales, obra por sí misma con absoluta independencia, o lo hace a impulsos de una providencia superior?» (Fragmento)