El diamante de la inquietud

Amado Nervo

Amigo, yo ya estoy viejo. Tengo una hermosa barba blanca, que sienta admirablemente a mi cabeza apostólica; una cabellera tan blanca como mi barba, ligeramente ensortijada; una nariz noble, de perfil aguileño; una boca de gruesos y golosos, que gustó los frutos mejores de la vida...
Amigo, soy fuerte aún. Mis manos sarmentosas podrían estrangular leones. (Fragmento)