Lirio del valle

Honoré de Balzac

El Balzac más íntimo se revela en esta obra magistral, una de tantas debidas a su pluma. El joven Félix de Vandenesse incurre en amores platónicos con la señora de Mortsauf, casada con un marido prosaico. La delicadeza de los sentimientos de ambos va dando paso a un vínculo poderoso e invencible que compite con la eterna salvación de la señora en sus postrimerías. La generosidad de sendos corazones se vierte en el angosto molde de las conveniencias, evocando un mundo ideal cuya persecución causa amarguísimo dolor, inseparable de su espiritual disfrute. Toda la mujer se encuentra en este estudio: su altruismo, su fragilidad, su amor desinteresado y sin reservas -encarnados por la señora de Mortsauf y expresión a la inversa de la despegada madre que tuvo el novelista-... y el cálculo egoísta, también muy femenino, de la carta con que se cierra el libro, a cargo de Nathalie de Manerville, quien acaba rechazando a Félix, todavía sometido al puro amor, convertido ya en preciado recuerdo, que le sigue inspirando aquella desdichada.

Extraído de: www.elaleph.com