Todos estamos enfermos de algo que no sabemos qué es

Harold Trompetero Saray

Tus frases espeluznantes y mordaces en su solución de continuidad cifran el cuento de lo que creemos que pasa, siendo a la vez versos de lija que pulen y tallan. Sabes acidularlos con un humor un tris macabro, un ritmo de cuarteto de cínicos, la maldad del que sabe dónde pone los cuernos, la sofisticación del anciano que compra viagra para masturbarse, la iluminación para contemplar el comportamiento en penumbra de los amigos y vecinos que aún no llegan a sus casas.
Obra insólita te propones. Cantaleta y cantata desmitificadora y certera con su tono paradojal, que nos pone a reír de los pesares del otro y a doblar las campanas por nuestro estilo de vida. Eres un curandero con la palabra. No quedé enfermo, sino herido.
Me has interesado el rabo de paja. (Jotamario Arbeláez)