Un Gil Blas en California: impresiones de viaje

Alejandro Dumas (Padre)

vencidos los obstáculos que un momento detuvieron a la civilización en las márgenes del Sacramento y del San Joaquín, yo pregunto si, para volver a las comarcas que fueron su cuna, debe simplemente atravesar el estrecho de Bhering, tocando con su pie aquellas ruinas que la rechazan, o si ha de aventurarse en medio de aquellas islas y de aquellos golfos que constituyen la quinta parte del mundo, tierras inhospitalarias donde fue asesinado Cook, abismos sin fondo donde naufragó Laperousse.
Yo espero que, gracias al ferro-carril de Suez, gracias a la vía-férrea de los dos océanos, antes de diez años se dará la vuelta al mundo en tres meses; y he aquí por qué, mi buen amigo, he creído que este libro sobre California valía la pena de ser publicado. (El autor)

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