Candelario Obeso

Antonio José Restrepo
Juan de Dios Uribe Restrepo

Mi pobre amigo (Candelario) tenía la inocente vanidad de creerse muy amado de las mujeres y esta preocupación le ocasionó las más dolorosas contrariedades. Mantenía sobrexcitados los sentidos y pronto el pecho para recibir impresiones amorosas; deleitábase en fantasías eróticas y en proyectos conyugales casi siempre inverosímiles. Bajo su piel negra la sangre se incendiaba con los deseos, y tenía necesidad de todo el dominio sobre sí mismo para no extraviarse ó enloquecerse.