La paleta machadiana en Campos de Castilla

Raquel Benítez Burraco

De Campos de Castilla se ha dicho que es una obra a partir de la cual "se podría intentar un ejercicio escolar de representación de un paisaje, como en aquellos lienzos didácticos de panoramas" (Martínez 1998: 87). Ese carácter descriptivo cuadra perfectamente con el espíritu krausista que anima las obras del 98, en cuyo marco ideológico y estético se inscribe. Sin embargo, como se ha demostrado en repetidas ocasiones, nuestra literatura de fin de siglo se resiste a los encasillamientos, y en muchas de sus obras más representativas la técnica o el carácter no pueden dejar de asemejarse a aquellos que sirvieron para plasmar el culto a la belleza modernista, o la búsqueda del más allá de los simbolistas. Esta discusión de tipo estético y literario, que contrapone y/o funde, según los vaivenes de la crítica, a Modernismo y 98, no es la que aquí nos interesa, pero no se puede dejar de lado en el análisis de una obra como la citada.