Humoradas

Ramón de Campoamor

Me propongo rehabilitar con esta publicación, en lo que sea posible, esa poesía, ligera unas veces, intencional otras, pero siempre precisa, escultural y corta, que nuestro eminente poeta el Sr. D. Gaspar Núñez de Arce ha estigmatizado con la expresión desdeñosa de -«Suspirillos líricos, de corte y sabor germánicos, exóticos y amanerados.» Creo que el pensamiento del Sr. Núñez de Arce ha sido mal interpretado, pero el hecho es que desde que el lo ha escrito, ciertos críticos, a quienes se les puede calificar de sacristanes de amén, se complacen en llamar «suspirillos germánicos», a toda composición que no se estira hasta ensuciar con las botas la cara de los oyentes. En consecuencia, rebatiendo a los que han entendido mal la expresión de mi ilustre compañero, les diré que esos «suspirillos germánicos» siempre serán los cantos populares de las clases ilustradas.
Esa poesía que algunos llaman lapidaria, es la más propia para que se graben los pensamientos, no sólo en las piedras, sino en las inteligencias.
(el autor)