Correspondencia violada

Eduardo Escobar
Gonzalo Arango

El Nadaísmo, al agotarse en la raíz, no puede ser disimulado retóricamente detrás de las emociones fabulosas de los estetas, ni viaja en las carretas cargadas de estiércol conceptual de los filósofos. Nuestra raza de poetas es de una estirpe baldía, la de los desacordados de todos los tonos, la de los mendigos incendiarios de todo fuego, la de los locos de toda razón, los estigmatizados, los cristos bandidos que purgan la desintegración del mundo de los seres formales, los profetas que danzan la música atroz que acompaña los cataclismos, no la de los sacerdotes y fariseos que engordan en las guaridas de su ley inhumana, adornada con las grandes palabras y los nobles pensamientos. (Fragmento de la introducción)