Un hombre enfundado

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Antón Pávlovich Chéjov

Enrocarse sobre sí mismo, está dentro, tapado con paraguas de palabras, con posturas imposibles que ocultan, quizá, sentimientos, tapándose de la alegría que espera sincera más allá de los abrigos negros. Tal vez, mañana, ya veremos, formas de no atreverse a hacer lo inesperado, de no romper los movimientos torpes para alcanzar un instante puro más allá de la guarida, agujero profundo en el que nos escondemos a diario.

Miguel Angel Medina