Los campesinos

Antón Pávlovich Chéjov

Los campesinos, fue escrita en 1897 por Anton Chejov (1860-1904). En ella, el autor describe a grandes rasgos la cotidianidad de miseria y desesperanza que se vivía en las aldeas campesinas rusas.
A diferencia de León Tolstoi, para quien resultaba sumamente importante el enaltecimiento de lo que él denominaba virtudes, mismas que terminaban siendo pervertidas por los avances tecnológicos y las pérfidas costumbres citadinas, Anton Chejov comprende la realidad de los campesinos desde una perspectiva muy diferente a la del autor de La guerra y la paz.
Para Anton Chejov la solución del problema campesino no se encontraba en el irrestricto respeto de antiquísimas tradiciones, sino más bien en buscar su integración a los adelantos técnicos, educativos y, sobre todo, productivos. La solución que presentaba Tolstoi parecíale ridícula, irreal, fantasiosa e incapaz de aportar algo.
Existían ciertamente, en opinión de Chejov, fortísimos lazos comunitarios en las aldeas campesinas rusas de finales del siglo XIX, sin embargo lo importante no era el conservarlos inamovibles como pretendía Tolstoi a través de una estricta moral, sino más bien utilizarlos como trampolín para abreviar el periodo de adaptación del mundo rural con los adelantos que existían. Romper y no acentuar las barreras y muros existentes entre el mundo citadino y el mundo rural era, según se desprende del sentir chejoviano, la manera más viable para sacar ese mundo campesino del atraso y de la miseria en que se hallaba entrampado.

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