Geografía de las lenguas y carta etnográfica de México

Manuel Orozco y Berra

Debe saber el lector, que el primer elemento con que cuenta para creer en mi ensayo de clasificación es, que soy del todo ignorante en las lenguas del país. Así, pues, nada entiendo de sus sistemas gramaticales, ni de sus diccionarios, ni menos las he analizado y comparado. Las clasifiqué, siguiendo única y exclusivamente la autoridad; es decir, adopté como verdades demostradas las opiniones que los autores de las gramáticas asientan acerca del parentesco o afinidad de las lenguas; tomé por buenos, en la misma línea, los dichos de los misioneros, como versados que estuvieron y peritos que fueron en los idiomas de los indígenas; creí en las respuestas que a mis consultas dieron las personas que gozan reputación de ser sabedoras en la materia. El conjunto de deducciones obtenido por este camino, lo apliqué a las lenguas, y el resultado fue la clasificación formada. El método de autoridad es uno de los buenos que pueden emplearse, y en la práctica nada tiene de nuevo. En el presente caso, los lectores quedarán más satisfechos conociendo las fuentes de donde emanan mis inducciones, que si tuvieran que atenerse a mi sola palabra. En esta parte lo que creo que me corresponde es, el catálogo general de las lenguas de México, que he formado tan completo como me ha sido posible, y del quedan idea apenas aproximada las obras de Hervás, Balbi, etc., cuyas noticias reunidas no llegan ni con mucho a lo que yo presento. (El autor)