La familia de León Roch

Benito Pérez Galdós

La familia de León Roch pertenece al ciclo, así denominado por el autor, de las «novelas de la primera época», marcadas todas por su doctrinarismo. «Novela de tesis», en efecto, La familia presenta el choque entre el laicismo progresista y tolerante del científico y el acérrimo integrismo de los sectores ultraconservadores. Es posible, cabe conceder, que León sea demasiado bueno, demasiado liberal, demasiado tolerante, y que María, su mujer, sea demasiado fanática, demasiado necia, demasiado intolerante, y que su familia sea un excesivo e irreal despropósito. Con toda, la novela (1878) es un fiel eco de la polémica abierta entre los krausistas y los neos (neocatólicos), que estalló con la decisión del marqués de Orovio de prohibir la enseñanza del darwinismo y exigir la absoluta subordinación a los dogmas de la Iglesia, lo que dio lugar a la dimisión de distinguidos profesores universitarios, entre ellos Giner de los Ríos, y a la creación de la Institución Libre de Enseñanza. León es leal trasunto de la figura del krausista. Pero más allá de las servidumbres históricas, está la tremenda verdad de los personajes, ya que no del protagonista, demasiado de una pieza: así María Egipcíaca, hembra consumida por los celos; su hermano Luis Gonzaga, místico, integrista y tuberculoso; su consejero espiritual, el jesuita italiano padre Paoletti, siempre sinuoso; Pepa Fúcar, la mujer enamorada de «su» hombre por encima de todo, y la familia Tellería, espécimen puro de la Restauración y de la improductiva burguesía, que condujo a España a la depauperación, y en cuyo análisis entra Galdós por primera vez con esta novela.
La familia de León Roch, en fin, ilustra a la perfección la precariedad de todo tipoen que el pensamiento científico se desenvolvía en la España de la Restauración. En esto no hay exageración alguna.