El desgraciado

Juan Cortés de Tolosa

Los citados Discursos morales de 1617 insertan cuatro novelitas, dos de las cuales preludian ya el tono picaresco: Novela de la comadre y Novela del licenciado Periquín. Al reimprimirlas en 1620 añadió la de El Lazarillo de Manzanares, novela picaresca muy inferior a su modelo. Se ajusta al modelo del mozo que sirve a muchos amos, pero la variedad de ambientes que llega a conocer el muchacho es muy superior a la novela de 1554: sirve sucesivamente a un pastelero, a un sacristán, a un santero, un oidor de México, un canónigo... La obra termina con su marcha a las Indias tras haber logrado librarse del matrimonio.

Lo más interesante es la descripción de ambientes y costumbres, pero el argumento se interrumpe con todo tipo de relatos secundarios episódicos y el estilo, muy recargado, deja mucho que desear comparado con el clásico equilibrio de El lazarillo de Tormes; sigue en ello más de cerca el conceptismo de Quevedo y su Buscón, lo que no es de extrañar ya que la obra era muy popular en copias manuscritas antes de su edición impresa en 1626. Escribió también otras novelitas, como El desgraciado, Un hombre muy miserable llamado Gonzalo, y El nacimiento de la verdad.