Medicina fantástica del espíritu y Espejo teórico-práctico en que se miran las enfermedades reinantes desde la niñez hasta la decrepitud con recetas y aforismos que suministra la moral

Félix María de Samaniego

Si el vulgo cierra los ojos,
pondré la verdad delante;
del candado del error
el desengaño es la llave.
Le pintaré tal el vicio,
que al querer abandonarse,
de temor a la pintura,
huya de las realidades.
Será el estilo agridulce,
y el dulce predominante;
no piense, cuando lo lea,
que bebe hiel y vinagre.
Y si riyendo y cantando
se corrigen las maldades,
la virtud está en el medio,
yo haré, que llore y que cante.
De todo mi Medicina
tendrá, y aun picará en parte,
de manera que no irrite,
y que el espíritu inflame.
Fantástica la apellido,
por nacida en los desvanes
o espacios imaginarios
de mi discurso vagante.
(Fragmento)