La casa del juez

Bram Stoker

En abril, cuando se acercaba la fecha de sus exámenes de matemáticas, Malcolm Malcomson decidió marchar a un lugar retirado, con el fin de poder estudiar con tranquilidad. Buscó un pueblo sin pretensiones, Benchurch, donde nadie ni nada pudieran distraerle del estudio. Buscando, sólo una casa llamó su atención, tras un examen más detenido, le pareció más una fortaleza que una mansión ordinaria. Había sido la casa de un juez y en el pueblo decían que estaba maldita, que ocurrían cosas extrañas, de las que fue advertido, pero Malcomson consideró que esas advertencias eran meras supersticiones de pueblerinos. Una vez instalado en la casa, Malcomson comenzó a aplicarse al estudio con gran intensidad, tan solo acompañado por el bramido del viento y el ruido de las ratas que habitaban en la casa. De pronto, un silencio absoluto se adueñó del lugar; las ratas permanecieron en silencio mientras una enorme rata le miraba fijamente desde una silla...

Audiolectura