Sonetos de Francisco de Aldana

Francisco de Aldana

Quizá, es la poesía amorosa donde Aldana emerge como poeta original. Su lírica amatoria, en efecto, está llena de una fuerza y una frescura que no eran tan comunes en la poesía española de la época. Porque nuestro poeta no se limita a cantar al amor como hondo sentimiento humano, desde una perspectiva petrarquista y neoplatónica, -cosa que también hace- sino que va a presentarlo además como el ímpetu dulcísimo lascivo que impele a los amantes a trabarse en la dulce guerra, en amorosa lucha encadenados. En estos poemas aparece un Aldana juvenil y gozoso ante la exaltación del amor, autor de versos llenos de cálida sensualidad y hedonismo. El tópico renacentista de la belleza femenina, que el poeta sin duda había interiorizado en su juventud florentina, despliega todo su encanto en estos sonetos amorosos llenos de erotismo y traspasados por el gozo de vivir. Aldana, en un hermoso soneto, utilizó a Venus y a Marte para ejemplificar la fuerza absoluta de un simple beso encarecido capaz de aplacar a los mismos dioses.