La crítica de El sí de las niñas

Ventura de la Vega

Compuse esta comedia el año de 1848 para que se representase en una función dispuesta en el teatro de la Cruz con objeto de celebrar el aniversario del natalicio de Moratín.
Era El Sí de las Niñas la comedia que iba a hacerse; y de ahí me ocurrió escribir esta, que llamé, acordándome de Molière, La Crítica de El Sí de las Niñas.
El éxito que obtuvo no pudo ser más satisfactorio. El público, que había estado celebrando El Sí de las Niñas como si se estrenara, aplaudió en mi comedia todo lo que se refiere a elogio de la de Moratín; y al aparecer su busto en la escena fue inmenso el entusiasmo que produjo.
Desde esta fecha puede decirse que El Sí de las Niñas, hasta entonces casi desterrado del teatro por la furiosa invasión del género romántico, ha vuelto a figurar en el repertorio ordinario, y cada vez con más aceptación: esto redunda en honor del público madrileño.
¡No podía ser menos! Entre cuantas obras dramáticas conozco, antiguas y modernas, El Sí de las Niñas es, en mi juicio, la que más se acerca a la perfección. (El autor)