Balada de la Cárcel de Reading

Oscar Wilde

Desde la prisión, en donde pasó una condena de dos años de trabajos forzados, pagando una sentencia ejemplificante debido a la intolerancia sexual de los acusadores.
-¿Ha comprendido usted bien qué cosa tan admirable es la piedad? Por mi parte, doy gracias a Dios todas las noches -sí, de rodillas doy gracias a Dios- por habérmela hecho conocer. Yo entré a la prisión con un corazón de piedra y pensando tan sólo en mi placer; pero, ahora mi corazón se ha roto... y la piedad ha entrado en él. Ya sé que la cosa más grande y más hermosa del mundo es la piedad. Y he aquí por qué no puedo guardar rencor a quienes me condenaron, ni a nadie; pues sin ellos yo no habría conocido todo esto.13
(Oscar Wilde en conversación con Frank Harris)