Hace unos cuatro siglos, un inglés ambicioso, munido apenas de un librito de Plutarco, imaginó a la antigua Roma ensangrentada y profetizó todas las políticas de masas del siglo XX. Hoy, ahora, en Buenos Aires, dos grandes actores releen esa profecía con humor, ironía y un acento judeo-brechtiano inconfundible. Carlos Gamerro monitorea el camino que llevó del Coriolano de William Shakespeare a La larga marcha de los capocómicos Tato Pavlovsky y Norman Briski.