Barba Azul

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Charles Perrault

Uno de los peores errores que alguien puede cometer es castigar la curiosidad. Ella nos impulsa a descubrir y alimenta el conocimiento.

Muchos entienden la curiosidad como el deseo de saber algo que no nos concierne. Sin embargo, ¿quién puede delimitar lo que nos concierne de lo que no? Solamente nosotros. Y si deseamos saber algo, no es verdad que no nos concierna.

Las personas curiosas investigan más, son más atrevidas y se recorren caminos que espantan a otros. Los curiosos desarrollan su imaginación y son más creativos. ¡No escondas tu curiosidad! ¡Aprende a valorarla y a vivirla! Triste final tienen los que la castigan.

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