Un buen negocio

Florencio Sánchez

De una manera general se puede afirmar que Florencio Sánchez fue un autor de auténtica visión regional, que llegó y desapareció en el momento oportuno. Cumplió un ciclo inmejorable (1904, comienzos de 1907) en que organizó los materiales más permanentes de su obra teatral.

Consecuencia de su medio y su tiempo, la realidad circundante no sólo le proporcionó el clima dramático, sino la captación de algunos personajes perdurables (Zoilo, Martiniana, Eduardo, Cantalicio, La Tigra, Moneda). El ejemplo se aplica por igual a los dramas rurales, la comedia costumbrista y los sainetes. Las limitaciones temporales y conflictuales existentes, las conoció bien y consiguió desarrollar mejor. Por eso al apartarse de su cosmovisión normal, por el afán de imitar los modelos del drama literario, cayó en despropósitos de tipo discursivo - filosófico que sirvieron únicamente para dar la medida de sus debilidades como escritor universalista.
Mereció el triunfo espontáneo y la adhesión constante de sus contemporáneos, cumpliendo decorosamente su obra artística en el tiempo histórico preciso.