Peregrinación de Luz del Día o Viajes y aventuras de la Verdad en el Nuevo Mundo

Juan Bautista Alberdi Araoz

al calificar con notable exactitud la Peregrinación de Luz del Día: "Es casi una historia por lo verosímil, es casi un libro de política y de filosofía moral por lo conceptuoso, es casi un libro de política y de mundo por sus máximas y observaciones; pero, seguramente, no es más que un cuento fantástico, aunque menos fantástico que los de Hoffmann". El error de Alberdi se encuentra, tal vez, en esta última afirmación. "Luz del Día" produce una impresión semejante a la de Las cartas persas de Montesquieu, el Cándido de Voltaire y los Viajes de Gulliver de Swift. Es la obra de un filósofo humorista, repleta de observaciones profundas, de golpes de vista originales, de detalles admirables, resaltantes sobre todo por el amor a la paradoja. Es, además, un libro sarcástico, un libro de premisas, una serie de dudas y de teoremas cuya resolución queda planteada de tal manera que no es difícil hallar el Edipo que los descifre.