Si don Quijote de la Mancha, nuestro mejor diamante, recoge todas las luces de lo español, y las devuelve por esos mundos, en destellos de sin igual limpieza, será quizá por haber andado siempre al sol y al aire, al polvo de su tierra. Novela de polvo, lo sintió Flaubert, que jamás pisara suelo español, moviéndose entre los renglones, al andar de los personajes. Un episodio hay en el libro, donde el polvo llega a suma significación poética. Es el de los rebaños, tomados por ejércitos.