Tratado de la pintura

León Battista Alberti

De regreso a Florencia en 1434 Leon Battista Alberti, se acercó a la obra de los innovadores florentinos (Filippo Brunelleschi, Donatello y Masaccio). De 1436 data De Pictura, que el propio Alberti tradujo a toscano con el título "Della pittura", obra que dedica a Brunelleschi. En este tratado trata de dar reglas sistemáticas a las artes figurativas. El tratado se basa principalmente en Euclides. En su introducción marca la distinción entre la forma presente, la palpable y la forma aparente, es decir, la que aparece ante la vista, que varía según la luz y el lugar, a la que se unió la teoría de los rayos visivos. Luego trata de los colores: el rojo, el azul, el verde y el amarillo (en correspondencia con los cuatro elementos) que Alberti define como colores fundamentales. El blanco y el negro no los define como colores, sino como modificación de la luz. Sigue la descripción del método prospectivo siguiendo principios geométricos.
El II libro habla de teoría artística.
El libro III trata de la formación y del modo de vida del artista, que ya no es artesano como antes, en tanto en cuanto su arte se basaba en la técnica, sino intelectual puesto que su arte se basa en las matemáticas y la geometría. En este tratado Alberti diferencia entre copia y variedad, diferencia que se expresará durante todo el Renacimiento. Mientras la copia es la abundancia de temas presentes en una composición, la variedad, en cambio, es la diversidad, tanto en la decoración como en los colores, de los temas. A este principio de variedad se adaptarán artistas diversos como Fra Filippo Lippi y Donatello.