Motivos de Proteo

José Enrique Rodó Piñeyro

Proteo, símbolo de las metamorfosis constantes. En este poder del cambio se inspira Rodó para bucear en los múltiples yoes que el tiempo genera en cada persona. El continuo cambio del tiempo enseña que la realidad es transformación y creación.
En Motivos de Proteo, Rodó, como Nietzsche o Hume antes, destaca la esencial mutabilidad del ser. El tiempo del que nada puede escapar, siembra el cambio continuo. No somos uno, sino, muchos, muchos yoes que el devenir temporal genera. Esta modificación constante puede reducirse a una propiedad superficial de los individuos o de la realidad. Pero la mutación permanente que el tiempo trae con sus aguas nunca quietas, significa nueva creación. Un caudal ininterrumpido de nueva vitalidad. En la mitología griega, Proteo era la deidad de las muchas metamorfosis. Lo proteico es la vida que se rehace, mejora y amplia mediante la expresión de nuevas formas. El cambio, el movimiento, no es así únicamente consecuencia mecánica del tiempo. Es esencial o potencialmente, una colina de muchas laderas hacia la cima de la vida versátil, mutable y creadora.
Sus ensayos, signados por la defensa del americanismo y la crítica a la cultura norteamericana, tuvieron extraordinaria difusión: Ariel (1900), Motivos de Proteo, El mirador de Próspero.