Obras escogidas

Benito Jerónimo Feijoo

La erudición vasta y profunda en casi todos los ramos del saber humano, nadie la podrá negar a Feijoo, aun en cosas bien ajenas a su estado monástico y a sus estudios en las ciencias eclesiásticas, que eran la base de todos sus conocimientos, y en lo que se había ejercitado durante su larga carrera de profesor. En una época en que la física y las ciencias naturales se reducían a una cábala y jerigonza ridícula de palabras vacías de sentido, Feijoo se presentó adornado de muy buenos conocimientos físico-matemáticos, que demostró, no sólo combatiendo errores y el charlatanismo peripatético, sino también asentando grandes verdades y demostraciones, que aún hoy día reconoce la ciencia, siquiera de entonces acá, al cabo de un siglo, haya adelantado más. Pero no por eso dejan de ser grandes verdades las que él consignó; aun cuando hoy día estén al alcance de los principiantes algunas, que entonces solían ignorar aún los que pasaban por adelantados.